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Continuamos nuestra ronda de entrevistas a los trabajadores que conforman las empresas integrantes de Red Táctica. En esta ocasión presentamos a David Cadenas González, que acaba de soplar dos velas como Ingeniero de Proyectos en Ingeniería Acústica 3.

¿A qué se dedica en ia3? Principalmente a la medición y peritación de ruidos industriales y en actividades de todo tipo. También realizamos mediciones de vibraciones, sobre todo en maquinarias que pueden transmitir algún tipo de daños estructurales en la industria. Las rotativas son un buen ejemplo.

Las investigaciones en ia3 abarcan el ámbito de la acústica y las vibraciones. “Ambas, aunque van por separado, están muy unidas. El sonido está producido por una vibración. Por ejemplo, las cuerdas vocales son la vibración de una parte del cuerpo que produce un sonido determinado. Son ondas mecánicas, que, de su excitación en el aire, se genera un determinado sonido”, explica David.

– ¿Cómo es para un ingeniero trabajar en un campo como la acústica?

Antes de nada, hay que tener en cuenta que la acústica es una ciencia muy nueva. Aparte de eso, tengo que reconocer que al principio me desesperaba no saber de dónde procedían los ruidos. Como ingeniero especializado en mecánica estaba más acostumbrado a ver las cosas moverse, romperse, interactuando de alguna manera.

Con la acústica es diferente, porque el ruido no lo ves, no sabes de dónde viene el sonido, por dónde se te escapa un ruido o por dónde tienes un puente acústico. Las ondas no se ven, y al principio vas a ciegas, cuesta mucho enganchar. Hasta que compruebas que la cosas encajan.

– ¿Hablamos de ensayo y error?

Efectivamente, este es un mundo de ensayo y error. Apago, veo de dónde viene el ruido, enciendo, veo de dónde viene el ruido… hasta que doy con la tecla.

Lo bueno es que, si ya tienes experiencia, cuando tienes determinados espectros de frecuencias sabes qué equipos pueden ser los causantes. Vas más directo al problema.

A veces las soluciones son muy sencillas, son triviales, pero no obvias. Hay ocasiones en que las propuestas que hacemos son tan simples que el cliente no te cree.

Pasa, por ejemplo, con los ascensores que hacen mucho ruido en el interior de las casas. Nos ha pasado de meter una medida correctora tan sencilla como poner una goma, o un taco pequeño.

– ¿Puedes tardar mucho en dar con un problema sencillo?

En ocasiones, sí. Depende de la caracterización de la fuente de ruido, las medidas a aplicar varían. Puede ser una transmisión a través de una viga que está vibrando…

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“El ambiente, la humedad y la temperatura afectan a cómo se propaga el sonido”

 

 

 

 

El problema es que con los sistemas de medición actuales no podemos poner una sonda o un micrófono y decir: es esto. Tienes que alejar el ruido ambiental del de actividad, y el diagnóstico se complica.

En la acústica, cuando vas a hacer una peritación, cada día te vas a encontrar y medir con una cosa distinta. Además, hay que tener en cuenta que el ambiente, la humedad y la temperatura afectan a cómo se propaga el sonido.

– ¿En qué campo de trabajo identificáis más problemática?

En el mundo de la edificación, por ejemplo. Las ciudades son ruidosas y, además, cada vez estamos más sensibilizados con el ruido. Nos entran muchas consultas por problemas con el aislamiento de personas que compran un piso y entra a vivir en él.

También hay muchos constructores que antes de vender, se preocupan por verificar que su edificio está bien. La tecnología de materiales ha mejorado, también por la concienciación que existe al respecto de la eficiencia energética, por lo que existe un campo muy amplio de opciones.

– ¿Algún proyecto que estés desarrollando y del que se pueda hablar?

Tenemos uno de Innovación que terminamos ahora en el que probamos un sistema de control acústico en una central hidráulica. En estas instalaciones el ruido es elevado, porque llevan equipos, las turbinas, que está moviéndose a muchísimas vueltas y al que está golpeándole el agua. Eso emite mucho ruido, y a los trabajadores les afecta. Para reducirlo medimos la vibración y emitimos una contraonda. Al final, conseguimos un cierto de grado de atenuación del ruido.

Para que lo entendamos. El control acústico activo es como el que existe en los coches. Si te das cuenta, ahora vas conduciendo y no notas tanto el ruido de fuera, ni del propio motor del coche, porque llevan un sensor (micrófono) que recoge el ruido y emiten una contraonda a la altura del conductor que anula el sonido en tu zona. Pero cuando te agachas a coger algo, ves que el ruido sigue estando ahí.

En cambio, los sistemas tradicionales de reducción de ruido se basaban en los métodos pasivos pongo más pared o pongo determinados materiales y ya está.

– Ya que hablas de frecuencia, ¿podrías explicar cuál es la más peligrosa para nuestra salud?

El problema del ruido es que causa daños psicológicos. Es una molestia que te altera el sueño, y esto afecta a tu ritmo de vida habitual.

El ruido consiste en un espectro de frecuencias y existen tres rangos:

  1. Infrasonidos o bajas frecuencias, que son aquel rango de frecuencias que llega hasta los 20 Hz.
  2. De 20 a 20.000 Hz es lo que llamamos el rango audible, que es lo que el oído humano mejor recibe.
  3. Ultrasonidos, de 20.000 Hz para arriba. Estos nos molestan, son más estridentes, pero no son tan peligrosos

Las más peligrosas son las bajas frecuencias, los graves, porque son longitudes de onda muy grandes que te atraviesan el cuerpo entero, mientras que el ultrasonido se queda parado. Es el ejemplo de ciertas armas bélicas o de los transformadores eléctricos, que no los oyes, pero sí notas la vibración.